La docente se jubiló tras una extensa trayectoria en la Escuela N.º 298 “José Hernández”, donde trabajó desde marzo de 2004. También ejerció en la Escuela de Comercio Octavio Luna y en establecimientos de Estación Padilla y Monte Grande.
La comunidad educativa de la Escuela N.º 298 “José Hernández” despidió con emoción a Clara Ferro, quien inició su jubilación después de una extensa trayectoria dedicada a la enseñanza en Famaillá.
La despedida estuvo marcada por el reconocimiento de alumnos, docentes, familias y compañeros que compartieron con ella distintos momentos de la vida escolar a lo largo de más de dos décadas.
Ferro es Profesora para la Enseñanza Primaria y Profesora para el Tercer Ciclo y Educación Polimodal en Economía. Llegó a la Escuela José Hernández en marzo de 2004 y desde entonces desarrolló gran parte de su carrera profesional dentro de la institución.
Durante ese tiempo, numerosas generaciones de estudiantes pasaron por sus aulas. Desde la escuela destacaron que su tarea no estuvo vinculada solamente a la transmisión de conocimientos, sino también a la formación en valores como el respeto, la responsabilidad y la solidaridad.
Uno de los aspectos que caracterizó su trabajo fue acompañar a cada niño para que pudiera reconocer sus propias capacidades y comprender que, con esfuerzo y oportunidades, también podía alcanzar sus sueños.
Una docente comprometida con los derechos de los niños
Desde la institución también resaltaron su compromiso con la defensa de los derechos de niños y niñas, procurando que cada estudiante fuera escuchado, respetado y tuviera acceso a las oportunidades necesarias para desarrollarse.
Su paso por la escuela quedó marcado por innumerables historias, aprendizajes y vínculos construidos con alumnos, familias y colegas.
Pero su trayectoria educativa trascendió las aulas de la José Hernández.
Clara Ferro también se desempeñó como profesora en la Escuela de Comercio Nocturna Octavio Luna, institución con la que mantiene un vínculo especial: allí había finalizado sus propios estudios secundarios y, años después, regresó para formar parte de su comunidad educativa como docente.
Además, trabajó en escuelas secundarias de Estación Padilla y Monte Grande, sumando experiencias en distintas instituciones educativas de Famaillá.
Una despedida cargada de emoción
La Escuela José Hernández eligió despedirla con un mensaje de profundo agradecimiento por los años compartidos y por el compromiso demostrado durante toda su carrera.
“Su paso por la escuela no quedará solamente en los registros ni en los recuerdos: quedará en cada alumno que aprendió con usted, en cada compañero que compartió jornadas, proyectos, alegrías y desafíos”, expresaron desde la institución.
La jubilación marca ahora el comienzo de una nueva etapa para Clara Ferro, después de una vida profesional estrechamente vinculada a la educación y a distintas generaciones de estudiantes famaillenses.
Su último timbre cerró una etapa de trabajo, pero dejó también una historia construida durante años dentro de las aulas y en el recuerdo de quienes compartieron con ella el camino de enseñar y aprender.
















